Entrevista a un dragón ganadero

Para la entrevista de este mes tenemos con nosotros a un entrevistado muy particular. Ólmar Nuberith, un exempleado y residente de la Dragonada de Medialuna, ha asumido la administración de este centro con el fin de volver a la actividad ganadera.

Los miembros del Consocio, entusiasmados por la reapertura de tan célebre ganadería, se han desplazado hasta la hacienda de la prestigiosa condesa para ahondar en los detalles de esta noticia tan inesperada. Durante la visita también nos hemos informado acerca de las últimas innovaciones desarrolladas por la nueva empresa de doña Malira Jansey.

[E: Entrevistador; O: Ólmar]

E: Buenos días, Ólmar. Gracias por recibirnos a las puertas de vuestra granja. Todavía nos cuesta entender qué significa este anuncio de que tomarás las riendas de la Dragonada de Medialuna. ¿Significa eso que la familia Jansey u otra entidad continuará con la crianza de dragones argénteos? ¿Qué implicaciones tendrá para el comercio nacional?

O: Hola a todos. Como ya sabéis, he servido durante décadas a la familia Jansey como bestia de servicio hasta que la señorita Malira decidió cerrar el centro para fundar su empresa de innovaciones informáticas. Debido a la situación de mi manada, y a la necesidad de que nuestros miembros más jóvenes se eduquen y encuentren trabajo, hemos decidido volver a trabajar con empresas locales y extranjeras.

E: ¿Tu ama, doña Malira Jansey, te ha asignado el cargo de administrador? ¿Cuál es la relación entre ella, su nueva empresa y la Dragonada de Medialuna?

O: La señorita Malira decidió cesar su participación en la ganadería por razones éticas. Ella siempre ha buscado lo mejor para su ganado y, siguiendo las máximas virtuosistas, no considera que los dragones tengamos el deber de trabajar. Es feliz con vernos pastar y crecer. Fuimos nosotros quienes le propusimos la posibilidad de continuar con el negocio familiar para así sufragar nuestros gastos de mantenimiento. Aspiramos a ganarnos nuestro sustento sin suponer una carga.

E: ¿Quieres decir, por tanto, que tu dueña no es o no será responsable de esta continuidad?

O: En efecto. La señorita Malira nos cedió la totalidad de nuestros espacios y desea responsabilizarse únicamente de su nueva empresa. Por deseo expreso de su persona, a partir de ahora, la Dragonada de Medialuna pertenece únicamente a los dragones que hemos compartido todos estos años con la familia. Seremos nosotros, conmigo a la cabeza, quienes definiremos las líneas de acción y buscaremos proseguir una actividad enraizada en las costumbres de nuestra gran manada sin depender de los humanos.

E: No es la primera vez que nos encontramos con alguna empresa ganadera fundada o gestionada por el propio ganado draquino que brinda sus servicios. Si bien, a muchos miembros del Consorcio les resultará llamativo, o difícil de creer, que un centro tan importante cambie de manos a garras tan repentinamente.

O: Como les he explicado, la señorita Malira se ha limitado a aceptar nuestra elección de autogestionarnos. Ella, con buena intención, nos expresó sus sugerencias acerca de cómo deberíamos organizarnos y me propuso a mí como administrador general. Nuestros alfas me eligieron. Juntos aspiramos a regresar a nuestros orígenes y explorar nuevas líneas de negocio, como el cultivo de cítricos.

E: Según figura en Dracogamia, doña Malira Jansey sigue siendo tu dueña. A nivel legal, ello implica que dispone de potestad para actuar en tu nombre siempre que fuere en merced de ti o de tus descendientes. ¿No interferirá su rol con tu cargo?

O: Una cosa no tiene que ver con la otra. No he querido renunciar a su tutela porque valoro su manejo y me enorgullece servir a su familia. Conservo mi microchip y renuevo periódicamente mi marcaje de alheña por los vínculos que nos unen. No obstante, me ha concedido plena libertad de ejecución. Solamente asumirá una labor de supervisión, sin ánimo de interferir ni de asumir control alguno sobre nosotros o las estrategias empresariales. Su empresa y la nuestra serán socias, pero independientes la una de la otra.

E: Y dinos, Ólmar. ¿Te sientes preparado para esta responsabilidad tan grande? ¿Estimas que tu experiencia como trajinante bastará para estar a la altura? ¿Serás capaz de pasar de ser un animal de tiro que va guiado por las calles a convertirte en el director del mayor criadero de dragones argénteos de la nación? ¿Cómo casa tu condición de dragón tutelado con la de tutelar a cientos de familiares y de manejarlos como lo requiere un centro ganadero? Una buena parte del sector pone en duda que los dragones, como especie dignamente subordinada, posea ese «instinto particular» que requieren los negocios.

O: Uf… Son preguntas difíciles de responder de antepata. Aun así, confío en mí mismo. Creo que cualquier dragón puede adaptarse y adoptar el papel de «guiador» si se esfuerza por darle al coco. Aunque a los humanos se os dé mejor dirigir y a nosotros ser dirigidos, siempre logra más quien quiere lograr algo que quien está dotado para conseguirlo. Y para ello pongo el caso de mi hermana. Aun cuando me costó aceptarlo al principio, estoy muy orgulloso de que tomara la decisión de escoger su propio rumbo. Tal vez yo no sea el dragón más listo ni formado para ser el administrador general de una dragonada. Sin embargo, hay circunstancias en que nuestras familias nos necesitan y debemos esforzarnos por el bien de todos.

E: Es cierto, Ólmar. Has respondido con soltura a las vacilaciones típicas de muchos seres humanos cuando los dragones obráis por vuestro propio arbitrio. A pesar de ello, hay un tema en concreto que se nos antoja muy complicado. ¿Cómo gestionarás los cruzamientos de tus congéneres para perpetuar los rasgos de tu casta y maximizar vuestro valor comercial? Sin ir más lejos, tú estás castrado por una deformidad de condición hereditaria. ¿Estarías dispuesto a proponer la castración de los miembros menos aptos de tu manada?

O: El motivo que llevó al cierre de nuestra dragonada fue, precisamente, el incentivo malicioso que existe a la hora de rentabilizar nuestra crianza. Estamos convencidos de que podremos continuar ofreciendo un servicio a nuestra sociedad biespecie sin menoscabar el libre albedrío. Esto viene a decir que nosotros, al igual que nuestros ganaderos durante ocho generaciones, propondremos cruces y emparejamientos adecuados para que nazcan crías sanas. Y ello incluye avisar a quienes, por infortunio, no puedan garantizar el estado de su descendencia. La principal diferencia radicará en que no favoreceremos concesiones o prebendas para convencer, so pena de los criterios estatales.

E: Hasta el momento, vuestra dragonada había sido muy selectiva con la admisión de solicitudes presentadas por dragones externos para alojarse e integrarse en el centro, con el fin de preservar la pureza de vuestros linajes. ¿Seréis ahora más tolerantes con dragones híbridos o procedentes de otros criaderos? ¿Se producirá un efecto llamada entre migradores y solicitantes, motivado por este paso a una gestión 100 % draconiana?

O: Dependerá de cada situación particular y de la cantidad de congéneres que vinieren. Cabe destacar que la señorita Malira nunca ha discriminado a ningún dragón por su raza. Al igual que cualquier empresa selecciona a sus empleados según su adecuación al puesto, nosotros intentaremos dar cabida a quienes puedan aportarnos. Por limitaciones de espacio y servicios, no hay sitio para alojar a todos los que se postulan ni tampoco sabríamos encontrarles empleo o un emparejamiento adecuado con los medios de que disponemos.

E: Si se diere el caso de unas políticas más relajadas, en cuanto a cruzamientos y la diversidad de vuestros inquilinos, los inspectores del Ministerio de Ganadería podrían retirar su sello de denominación de origen a vuestras castas si comenzaran a eclosionar dragoncitos muy diferentes del catalogado para la raza argéntea. ¿Os habéis planteado el riesgo de que vuestro intento por recuperar unos plenos derechos reproductivos podría lastrar o perjudicar el enormísimo interés que tantos compradores depositan en vuestra dragonada para adquirir bestias de gran alzada para la agricultura y el transporte?

O: Sí, lo tenemos en consideración. La libertad real se basa en disponer de la capacidad para labrar nuestro destino con independencia de cuantos otros estimen, inclusive en nuestro supuesto beneficio. Esta enseñanza es la que ha querido transmitirnos Malira. Ella optó por cambiar de enfoque para poner en práctica una forma más respetuosa de ejercer la ganadería. Que los criterios actuales definan unas pautas concretas no conlleva que tales normas sean las más lógicas o éticamente aceptables.

E: Entendemos, pues, que vuestro regreso no se reduce a una cuestión económica; sino que, además, impulsa un ideal reformador en el ámbito ganadero. Desde luego, va a dar que hablar.

O: Así lo esperamos. Creemos que la ganadería debería servir para mejorar la vida de los dragones en todos los aspectos; no sólo en lo referido a sus rasgos seleccionados de forma artificial. Y ello incluye que se refuerce y asegure la posibilidad de situar nuestra voluntad por encima de las de terceros.

E: ¿Considera que esta concepción aportará un valor añadido la Dragonada de Medialuna respecto a los procedimientos anteriores?

O: Buscamos que nuestros clientes sigan confiando en nosotros tras el parón y tenemos el objetivo de ofrecerles una garantía de calidad a través de estándares establecidos por nosotros mismos. Las empresas que contraten a nuestros moradores se beneficiarán al dar una imagen de apuesta absoluta por el bienestar draconiano.

E: ¿Y en qué lugar queda el Consejo? ¿Desobedecerán aquellas medidas, actuales o futuras, que pudieren socavar su movilidad o elección?

O: Como dragones, ciudadanos y súbditos. Debemos lealtad al Rey y a las instituciones del Reino. Desde aquí no estamos exhortando a la desobediencia civil de nuestros congéneres o simpatizantes. Todo lo contrario: buscamos enfatizar la convivencia pacífica mediante unos estándares que sean más justos para ambas especies. Ponemos sobre la mesa la necesidad de efectuar cambios sutiles, mas igualmente menesterosos.

E: Respecto a los adiestramientos pertinentes, ¿habrá novedades?

O: Sí. La principal estará en que, por nuestra asociación con la empresa de mi dueña, en la Dragonada de Medialuna probaremos nuestros instrumentos y técnicas con una perspectiva científica.

E: ¿Podrías darnos algunos ejemplos de medidas innovadoras que aplicaréis en vuestro centro?

O: Incrementaremos nuestra función educativa mediante la oferta de cursos enfocados en una doma responsable con nuestra especie y que se detenga más y mejor en aquellos aspectos que suelen obviarse, como confiar más en los dragones y en no presentar temor por nuestra fuerza o fuego. A menudo, el miedo se vuelve culpable de que un jinete inexperto o un cochero bisoño se propase con las riendas o nos maltrate.

E: Nos parece muy necesario. Suele decirse que el principal factor en la prevención del maltrato draconiano reside en la educación. Nadie mejor que un dragón podrá enseñarnos los límites.

O: Estamos convencidos de que si mejoramos la comunicación y el entendimiento, gracias a los cristales comunicadores, cada vez más gente humana comprenderá y valorará nuestras diferentes necesidades.

E: Hemos oído acerca de que doña Malira Jansey ha patentado una «brida inteligente» con que espera revolucionar el mercado. ¿Puedes facilitarnos alguna información en primicia?

O: Encantado. Nuestros aprendices están probando el primer prototipo de la iBrida, una brida que hace uso de un modelo de IA «entrenado en casa» para detectar y prevenir situaciones adversas comunes que afrontamos las monturas y los trajinantes. Está pensada para mejorar nuestra autonomía en el vuelo y en la conducción de vehículos, así como para avisar a nuestros guiadores cuando algo no marche bien.

E: En nuestra historia ha habido montones de inventos relacionados con el manejo de dragones, casi tantos como ingenios que han perseguido el movimiento perpetuo. Esto nos lleva a la preocupación de que, por influencia de las nuevas corrientes draconistas, tal brida limite demasiado la capacidad humana para intervenir por el bien del binomio. ¿Qué responderías a esta crítica previsible?

O: Que sería como confundir un tiranosaurio con un mosasaurio. Esta brida se acopla perfectamente con cualquier tipo de arreo reglamentario. Mejorar nuestro bienestar no está reñido con que los humanos mantengáis vuestro rol de guía. La inteligencia artificial actuará de copiloto, no os sustituirá.

E: ¿Y cómo funciona?

O: No conozco los detalles técnicos, si bien, sé que esta brida inteligente recopila datos fisiológicos en tiempo real para efectuar cambios o mostrar sugerencias al conductor mediante una aplicación móvil.

E: ¿Y el cochero entonces recibe el aviso de si debe parar o intervenir de alguna forma?

O: Eso es. Si los sensores detectan un aumento del estrés o cabeceos en una u otra dirección, puede suceder que el trajinante sufra de una sobreestimulación transitoria. Yo mismo las he experimentado al verme retenido en atascos por Medialuna.

E: Por lo general, los profesionales estamos habituados a lidiar con este tipo de incidentes. ¿Qué aportaría una iBrida que no pudiera saber o hacer un jinete o cochero?

O: Fuera de las capitales existe todavía un gran vacío comunicativo. Por mucho que la draconación nos permita una comunicación eficiente, para una bestia resulta arduo informar de sus problemas durante las labores. Hay congéneres que se acostumbran a aguantar demasiado, incluso si necesitan una parada para beber agua o tomar pienso. Yo mismo he vivido momentos incómodos de incomprensión verbal de mis mayorales.

E: Aparte de las alertas, ¿podrías desvelarnos, al menos, alguna funcionalidad determinante para los compradores potenciales? Estamos seguros de que nuestros lectores querrán más información para tener vuestro producto en el radar.

O: Muchas. Por ejemplo, algunos congéneres experimentan rechazo o una frustración inicial ante el uso de anteojeras. Pese a que no podamos suprimirlas por su seguridad y de la de quienes trabajen con ellos, sopesamos que las restricciones sensoriales deberían ser más personalizadas y condicionadas a cada eventualidad.

E: ¿Y cómo se lograría eso?

O: La iBrida cuenta con una función de «conducción asistida» y puede configurarse para desplegar o replegar automáticamente unas viseras que quedan ocultas en los laterales de la cabeza para que actúen cuando el trajinante necesita un poco de calma. De tal modo, el cochero no tiene que preocuparse ni sentirse mal por usar una brida abierta o cerrada según si espera marchar por el campo o la ciudad; sino que será el propio aparejo el que, analizando el estado su bestia de tiro, aumentará o reducirá el campo de visión de ésta en la búsqueda de un equilibrio su nuestra autonomía y el riesgo de desbocamiento o de atropello.

E: Pues sí que sería provechoso que la tecnología ayudara a salvar aún más vidas. Ya lo hace en la medicina y en las infraestructuras. Si se le suma este proyecto prometedor, quizás alivie algunos de los problemas más antiguos que enfrentamos: el equilibrio de poder entre nuestras especies. A título personal, cuando conduzco, consensúo el atalaje con mi animal y prefiero que disfrute del paisaje siempre que el tráfico lo permita.

O: Coincido en todo. Gracias por su amabilidad.

E: A ti, Ólmar. Tú eres la bestia que merece el mérito. Para finalizar, querríamos dejarte un apunte. Desde el Consorcio defendemos la diversidad en cuanto a las múltiples maneras de afrontar la gestión de una ganadería y de las infinitas prácticas tradicionales que los ganaderos venimos ejerciendo desde nuestra convivencia en Brígar. Tanto dentro como fuera del reino habrá particulares o empresas poco interesadas en formalizar acuerdos con un dragón al frente, o con un centro «autogestionado» por dragones, porque lo estimarán como algo «impropio» o que rompe con el orden natural de las cosas. Hay quienes, por desgracia, sitúan su antropocentrismo por encima de los hechos y de las virtudes draconianas. ¿Qué les dirías a estas personas?

O: Les pediría que no nos juzgaran por ser cuadrúpedos. Pues tanto o más se aprende acerca de la macroeconomía tirando de la lujosa carroza de una condesa que yendo a la universidad. Y no estaré solo en ningún momento. Mi dueña, la señorita Malira, y el resto de mi manada me acompañará en este apasionante viaje. En una gran empresa no suele haber decisiones unilaterales, por el bien de la misma. Les demostraremos cuando humanos y dragones pensamos y vivimos como uno solo, no importa realmente quién sea la figura visible.

E: Gracias de nuevo, Ólmar. Te deseamos toda la suerte del mundo con tu noble labor.