Virtuosismo

La doctrina virtuosista consta de dos grandes pilares: el transteísmo y el pananimismo.

Los virtuosistas consideran que el universo es eterno, sin principio ni final. En cambio, el mundo, como manifestación física y temporal de éste, sí tuvo un origen y tendrá un final hasta «renacer» de nuevo, tal si fuera un ser vivo.

No existe una divinidad personal y cercana ni tampoco una divinidad indiferente o lejana. El universo no ha sido creado por ningún ser supremo; sino que es el resultado inexorable de leyes naturales intrínsecas, inmutables y autoimpuestas. No hay ningún creador, legislador, gobernador o agente externo sobrenatural.

El concepto de Dios o «Yalán» se refiere únicamente al conjunto de fuerzas involucradas en la existencia y perpetuación de lo existente. Su coincidencia nominal con el dios yalánico responde a la influencia yalanista de definir y nombrar el todo por cada una de sus partes.

Para el virtuosismo, los seres vivos son el resultado de la interacción de la materia. Esta misma relación conduce a la formación del alma. El alma es un componente intangible, imperecedera y carente de forma, que otorga a los seres vivos la capacidad de sentir. Esto los convierte en «seres animados»: dotados de movimiento voluntario.

Las almas cambian de apariencia según su contenedor físico. De tal forma, los seres humanos y demás animales son iguales en sustancia pero diferentes en forma. Cada uno existe por sus propios motivos y causas de acuerdo con la naturaleza y todos se sitúan en un mismo plano ontológico de valor inherente.

Reencarnación

La reencarnación es el paso hacia la siguiente existencia física. Las almas viajan de unos cuerpos a otros por medio de un ciclo de nacimiento, muerte y reencarnación. El estado innato del alma permanece intacto y continúa desarrollándose conforme vive diferentes vidas. A diferencias de otras religiones, el virtuosismo no considera que la muerte ni el proceso vinculado a ésta sea negativo. El sufrimiento asociado a la existencia se juzga como parte necesaria para sobrevivir y trascender.

El paso desde uno de estos «contenedores» a otro está mediado inicialmente por el azar. El contacto temporal y subjetivo con la naturaleza permite que el alma vaya adquiriendo una comprensión sobre la esencia misma de lo tangible e intangible, así como actuar en el desarrollo y evolución de otras almas. Como resultado, las fuerzas naturales favorecen que un alma se reencarne en aquellos animales que, azarosamente, pueden brindarle la posibilidad de continuar su evolución hacia el entendimiento de lo que les resta por comprender.

Los seres humanos no constituyen la medida de las cosas, un centro ni un ser auspiciado con legitimidad para imponer su voluntad. Que un alma se exprese en la forma de un ser humano sólo resulta relevante por el hecho de que, debido al uso de la razón, con este cuerpo pueden obrar de determinada manera para alcanzar la iluminación, es decir, el entendimiento absoluto sobre las fuerzas celestiales.

Todas las almas pueden llegar a dicho estado si se esfuerzan y actúan virtuosamente. Un alma iluminada disfruta de un gozo infinito, de un conocimiento infinito y de una percepción infinita. Éste constituye el objetivo esencial de la existencia y el fin último de un virtuosista.

Karma

El karma es una energía trascendente que se genera a partir de los actos voluntarios de las personas. Dichas acciones determinan equilibrio necesario entre el todo y la nada. Contribuir a la aportación, la construcción, la creación o la propagación de la vida, del pensamiento y de los buenos actos «mejoran» el karma. En cambio, la indiferencia, la destrucción, la extinción, la nulidad del sentido innato de la justicia y los malos actos «empeoran» el karma.

Los virtuosistas señalan que el sufrimiento, la desigualdad o el dolor son pruebas de la existencia del karma. Los textos buscan explicar las causas de su origen y cómo influyen en los sujetos al analizar tanto las acciones como las intenciones o la mentalidad interior de las personas. Por ello, no basta con obrar bien o con aparentar una buena conducta: el buen karma depende de que exista realmente un brillo interior y un interés real por purificarnos mediante el desapego material y una conducta ejemplar.

Según el karma resultante, puede existir una mayor o menor probabilidad de que el alma haya obtenido algún aprendizaje durante sus vivencias y reencarnarse en otro animal que pueda o no brindarle lo que necesita para proseguir en su entendimiento acerca del funcionamiento del universo. De acuerdo con ello, la virtud se define como aquel conjunto de actos necesarios para alcanzar la iluminación.

Sacralidad draconiana

De entre todos los cuerpos habitables, solamente existe un modelo potencial que reúne la inteligencia de un ser humano con las capacidades motoras y sensoriales de otros animales: el dragón. Para la religión virtuosista, los dragones constituyen el contenedor o la forma física más perfecta que existe o pudiere existir.

Aunque se asume la posibilidad de esta especie cambie con el paso del tiempo, siempre habrá alguna especie animal que disponga de una esencia que favorezca la evolución del alma. Dicha especie no es superior a las demás; sin embargo, las almas que habitan dichos cuerpos sí han debido pasar primero por numerosas reencarnaciones y actos virtuosos para conseguir encarnarse en dragones.

Para los fieles, estos animales y sus singularidades se yerguen como el elemento conector entre los mortales y el universo mismo a raíz de su capacidad de vuelo, de fuego y alta cognición. El vuelo representa el viaje permanente de las almas; el fuego representa la transformación y la purificación; y la inteligencia representa la comprensión que permite evolucionar. Toda alma debe habitar el cuerpo de un dragón antes de alcanzar la iluminación.

El estadio del alma en forma draconiana se estima como el colofón o la mera compleción de un largo camino iniciado varias vidas previas. Por ello, un dragón no tiene por qué realizar esfuerzos o una dedicación monacal para ser virtuoso ni debiera tener obligaciones. Su vida, actos y costumbres son, por sí mismos, una alegoría de la no violencia, el desapego material, el esfuerzo propio, la entereza y una actitud animal en su sentido más puro. Permanecer desnudos y sosegados, alimentarse de hierba, poseer fuertes instintos o mantenerse firmes ante los juicios ajenos se valoran como una representación de las virtudes impregnadas en la propia esencia del ser.

Cualquier alma renacida en el cuerpo de un dragón ya cuenta con una inclinación hacia la bondad, la humildad y la pacificidad. En consecuencia, los dragones son merecedores de una honra y veneración especiales, y cualquier ser humano debiera aprender de ellos para allanar sus futuras reencarnaciones. En un sentido sociopolítico, esta consideración desemboca en que los fieles virtuosistas no deseen servirse de dragones salvo por estricta necesidad y que los estimen cual individuos sabios, benignos y casi incorruptibles.

Los dragones, al ser la personificación de quienes van a alcanzar el paraíso y los únicos entes materiales accesibles por nuestros sentidos, reciben adoración y un amplio tratamiento iconográfico. La simbología virtuosista y sus iconos están enteramente basados en la figura y complexión de estos reptiles. Los rezos y la adoración no tienen como objetivo la misericordia o intervención de los dragones; sino la concentración individual en la virtudes que éstos poseen para llegar a imitarlos.

Iluminación

Desde antaño, ha existido un intenso debate en el seno del virtuosismo sobre el significado de la iluminación y destino final de las almas tras su consecución. Se acepta que las almas son y serán siempre limitadas e imperfectas en un mundo físico.

La interpretación mayoritaria rechaza que las almas puedan salirse del ciclo eterno de las reencarnaciones y asevera que el significado verdadero de la iluminación reside en vivir como mortales en el cuerpo de un dragón —la encarnación más próxima a la eternidad de Yalán— en vidas sucesivas mientras sus actos así lo ameriten. De tal forma, todas las almas puras que han logrado reunir el máximo número de virtudes son y han sido dragones, aunque ellos mismos no alcancen a recordar sus vidas pasadas ni logren mantener todas sus virtudes entre una reencarnación y otra.

Una secta minoritaria, pero tolerada por la doctrina común del virtuosismo, establece que un alma puede decidir entre residir para siempre en el éter, unido a los propios engranajes universales, o volver a encarnarse en un sujeto —preferentemente un dragón— para intervenir en momentos de penurias y graves conflictos provocados por la maldad de algunos seres humanos.

Profetas

La fe virtuosista destaca que, cada miles de años, un alma iluminada que haya descendido o una que esté a punto de alcanzarla nace con un don especial para guiar a almas que se hallan influidas o atormentadas por las malas acciones de terceros. Esta alma encarnada, a diferencia de otros mortales, pueden transmitir un conocimiento superior y advertir de males próximos.

Hay quienes han criticado históricamente que un alma verdaderamente descendida o una que estuviese próxima a la iluminación no escogería el cuerpo de un humano; sino el de un dragón, tanto por sus mayores capacidades físicas como para mostrar así su carácter casi divino.

Sin embargo, se admite que un verdadero profeta decida ocupar el cuerpo de un humano porque los humanos, víctimas y victimarios, comprenderán mejor las palabras y enseñanzas provenientes de un miembro de su especie que de un dragón debido a las diferencias del lenguaje y a la discriminación que ejercen millones de seres humanos contra las bestias al haber perdido por completo en el sentido de su existencia.

Diferencias entre virtuosismo y yalanismo

 

Virtuosismo

Yalanismo

DeidadYalán. El universo y sus leyes son él mismo.Yalán. El universo y sus leyes son una creación de él.
Percepción hacia YalánNombre de la fuerza motora del universo. No tiene sexo, imagen ni forma.Dios único y verdadero. Teísmo centrado en él.
Percepción hacia los cristalesFuentes de poder que forman parte del propio universo y sus leyes para transformar la energía y acercarnos a la iluminación.Fuentes de poder creadas por el Diablo para que humanos y bestias alteren y perviertan la obra de Yalán.
IluminaciónReencarnase en dragón y vivir como una «bestia» en armonía sagrada con la naturaleza.Alcanzar el paraíso celestial dominando a las bestias y sobreponiéndose a la Creación.
AlmaPananimismo. Todos los sujetos poseen alma. El alma es el interior de una persona y fluye a lo largo de sus reencarnaciones.Sólo los humanos poseen alma. Los animales carecen por completo de ésta.
Desapego materialEstricto. Medio necesario para la reencarnación del espíritu.Moderado. Medio necesario para alcanzar el paraíso.
Libro sagradoMúltiples obras e interpretaciones.Único, perfecto e inmutable.
Código de conductaNo-violencia, amor, sinceridad, rectitud, filosofía y artes. Denominadas «virtudes».Enseñanzas del libro sagrado y de los profetas.
Autoridad religiosaNinguna. Puede existir por consenso de los fieles.El califa. Existe por vía hereditaria.
Veneración de iconosRepresentación de dragones y otras bestias. Arte como medio para desapegarse de los bienes materiales.Iconoclastia. Punición y condena a quienes representan a Yalán o a los profetas.
OraciónVoluntaria. Una vez al mediodía. Practicada mediante meditación, filosofía y artes según el creyente.Obligatoria. Cinco veces al día. Rezos y ritos regidos por las sagradas escrituras.
MeditaciónIntrospección para permanecer apartado de apegos y odios, y conseguir la iluminación.Memorización y recitamiento del libro sagrado.
ViolenciaIntolerable por el principio de ahimsa. Sólo justificable en su menor grado posible en caso de defensa propia y para liberar a los oprimidos.Permitida contra los infieles, herejes y animales (criaturas sin alma). Guerra santa para conquistar tierras paganas y a seres inferiores.
Condición de la mujerPlena e igualitaria. Todos los sujetos merecen respeto. Pueden ser sacerdotisas.Supeditada al hombre por autoridad de Yalán. Las mujeres no pueden administrar templos.
Condición de los dragonesSujetos de derecho. Animales sagrados que representan la sabiduría y las fuerzas de la naturaleza. Pueden ser sacerdotes.Bienes muebles semovientes. Ganado con un destino fijado por Yalán en servicio de su pueblo.
Condición de otros animalesIguales moralmente. Merecen respeto a su vida, libertad e integridad.Seres animados creados por Yalán para sustento de las necesidades terrenales.
MortificaciónPosibilidad de nacer y vivir en condiciones de esclavitud para compensar el mal causado en el mundo.Espíritu condenado al infierno por herejía o incumplimiento de las sagradas escrituras.
Fin del mundoEl universo nunca dejará de existir. Regresar eternamente a la vida en otro cuerpo y enriquecer nuestra alma.Apocalipsis. Purgatorio de pecadores y venida de Yalán.