Ganadería draconiana
De la domesticación a la ganadería
Como hemos visto, la domesticación de los dragones posibilitó un incipiente comercio entre las diversas civilizaciones que poblaban el mundo durante la Primera Edad.
De esta forma, la demanda de estos escamosos alados entre las élites sociales favoreció muy tempranamente el surgimiento de técnicas y métodos para la cría de ganado draquino.
En el contexto de nuestro reino, la ganadería draconiana se define como la crianza de dragones con fines sociales y comerciales. A diferencia de otras naciones en que aún se practica sin voluntad del dragón y con una motivación meramente mercantil, el ganadero brigueño interviene cual tutor y representante de su ganado y, no pocas veces actúa en contra de sus propios intereses monetarios en la defensa de sus dragones y de su bienestar.
En Brígar tenemos el orgullo de criar escamosos para trascender por nuestras acciones. En ningún otro lugar existe mayor comprensión o esmero en el perfeccionamiento de la bestia más sagrada de todas ni, por supuesto, de la importancia material y divina de pulir los pequeños flecos que va dejando la naturaleza para forjar ejemplares sanos y dichosos, cuyo mayor fin y propósito —como el nuestro— no es otro que disfrutar de sus vidas con plenitud y alcanzar la iluminación.
En virtud de aquellos valores que nos mueven por nuestra cultura y fe milenaria, la ganadería draconiana en Brígar adquiere un valor único y trascendental que, de igual modo, está finamente legislado y supervisado.
La licencia ganadera
La adquisición y permanencia de una licencia ganadera exige el cumplimiento de unas cláusulas aún más rigurosas que las exigidas para un adoptante o propietario común. Además del requisito de escolarizar a los menores y de ejercer una supervisión equivalente a la de sus progenitores, ésta obliga a proveer medios para asegurar su desarrollo física e intelectual, con independencia de su raza o del rol que sus dueños designen para el ejemplar.
Así pues, tanto el criador profesional como el aficionado tienen tiene la obligación de dedicar espacios en su finca para que su ganado pueda estudiar, formarse y participar en actividades lúdicas y recreativas con otros miembros de su especie. Esto incluye, y no se limita a, ofrecer medios e infraestructuras de acceso libre para el aprendizaje y ejercitamiento.
En lo tocante a las necesidades de manejo y de estabulación, con motivos justificables de la explotación, el ganadero deberá salvaguardar una movilidad plena de sus dragones residentes durante, al menos, el 95 % del año. El Servicio Estatal de Protección Draconiana (SEPD) supervisa constantemente los centros ganaderos para velar por los intereses del ganado draquino y del estricto acatamiento de las leyes en materia de bienestar animal.
Es deber de cualquier persona íntegra denunciar a las autoridades pertinentes cualquier irregularidad detectada en la crianza y mantenimiento de estas criaturas tan complejas y únicas. Por todo ello, cualquier humano que desee dedicarse a la ganadería draconiana ha de considerar que la omisión o desconocimiento de tales disposiciones acarrean duras sanciones.
La ganadería draconiana en cifras
En la actualidad, la ganadería draconiana se erige como la base de la economía nacional e internacional al proveer los recursos y agentes vivos que conforman el engranaje de la agricultura, los transportes, el deporte e incluso la ciencia.
Cientos de millones de dragones y de humanos dependen estrechamente de unas actividades que les dan sentido y forma a nuestra gran nación.
