La ganadería draconiana
Como hemos visto, la domesticación de los dragones posibilitó un incipiente comercio entre las diversas civilizaciones que poblaban el mundo durante la Primera Edad.
De esta forma, la demanda de estos escamosos alados entre las élites sociales favoreció muy tempranamente el surgimiento de técnicas y métodos para la cría de ganado draquino.
En el contexto de nuestro reino, la ganadería draconiana se define como la crianza de dragones con fines sociales y comerciales. A diferencia de otras naciones en que aún se practica sin voluntad del dragón y con una motivación meramente mercantil, el ganadero brigueño interviene cual tutor y representante de su ganado y, no pocas veces actúa en contra de sus propios intereses monetarios en la defensa de sus dragones y de su bienestar.
En Brígar tenemos el orgullo de criar escamosos para trascender por nuestras acciones. En ningún otro lugar existe mayor comprensión o esmero en el perfeccionamiento de la bestia más sagrada de todas ni, por supuesto, de la importancia material y divina de pulir los pequeños flecos que va dejando la naturaleza para forjar ejemplares sanos y dichosos, cuyo mayor fin y propósito —como el nuestro— no es otro que disfrutar de sus vidas con plenitud y alcanzar la iluminación.
En virtud de aquellos valores que nos mueven por nuestra cultura y fe milenaria, la ganadería draconiana en Brígar adquiere un valor único y trascendental que, de igual modo, está finamente legislado y supervisado.
La ganadería draconiana en cifras
En la actualidad, la ganadería draconiana se erige como la base de la economía nacional e internacional al proveer los recursos y agentes vivos que conforman el engranaje de la agricultura, los transportes, el deporte e incluso la ciencia.
Cientos de millones de dragones y de humanos dependen estrechamente de unas actividades que les dan sentido y forma a nuestra gran nación.
