El valor económico de los dragones
En la economía dracuestre, el valor económico de los dragones adquiere un significado distinto al que se les otorga a los bienes muebles semovientes en los mercados tradicionales. Uno de las mayores sorpresas para el comprador extranjero, o el lector poco ducho, reside en que los dragones son activos con una personalidad jurídica propia. Nadie puede poseerlos en el sentido estricto de la palabra.
Cuando hablamos del precio de un dragón, nos referimos a una estimación subjetiva de las capacidades, habilidades y ventajas materiales que un ejemplar draconiano aportaría a su comprador o contratante, no a la adquisición de su persona en sí. De esta forma, su valor económico no lo convierte indefectiblemente en un recurso o en una propiedad tangible de un ser humano.
Al separar el valor funcional de la propiedad legal, se preserva la dignidad de los dragones y se fomenta una relación comercial basada en la transparencia y un bienestar compartido entre ambas especies. Esta clara distinción evita que el precio sirva como medio para comprar a una criatura viva y fomenta que la relación entre humano y dragón se base en el respeto mutuo y la colaboración contractual.
Cálculo de tasación
El valor monetario asignado a cada dragón se determina mediante un algoritmo estandarizado en los siguientes indicadores:
Indicador | Porcentaje | Descripción |
Capacidades físicas (divididas por rol, raza y otros factores) | 30 % | Medido por pruebas de carga y vuelo. |
Inteligencia operativa (aprendizaje, obediencia, resolución de problemas…) | 20 % | Evaluado mediante simulaciones tácticas y pruebas cognitivas. |
Salud integral (historial veterinario, vacunación, estado psicológico) | 20 % | Evaluación veterinaria de estado físico y mental. |
Experiencia laboral (años de servicio, tipo de tareas realizadas) | 10 % | Registro histórico del dragón en la base de datos nacional. |
Fertilidad global (sexo, edad, rasgos heredables…) | 10 % | Certificado de linajes y antecedentes familiares. |
Habilidades especiales (uso de la magia, resistencia a condiciones extremas…) | 10 % | Estimado por especialistas en artes mágicas. |
Estos porcentajes pueden variar según la finalidad perseguida. Por ejemplo, el estado de salud y la experiencia tienen un peso más importante en actividades de transporte y uso de maquinaria agrícola que la fertilidad o la inteligencia, siendo esta última muy relevante en dragones jóvenes a los que se persiga cruzar.
En la actualidad, los cálculos del valor económico son automáticos e independientes de empresas o particulares. Para este fin se utiliza la aplicación estatal de Dracogamia, la cual recalcula un precio estimado por cada año natural en virtud de los datos vigentes.
El resultado se expresa en la moneda nacional, el draco, y se publica junto con un informe de pericial que detalla cada componente. Los contratos pueden incluir cláusulas de ajuste por cambios significativos en cualesquiera de estos parámetros.
El precio de un dragón es de libre acceso para cualquier ganadero o persona acreditada para ejercer actividades dracuestres, así como para los propios dragones que incorporados en el sistema.
Asimismo, cabe destacar que el precio calculado por la aplicación supone una estimación relativamente objetiva; no una valoración cerrada. Por ello, tanto el comprador como en vendedor podrán negociar un precio final distinto de aquél, el cual deberá quedar reflejado en los documentos de compra-venta o de alquiler.
Finalmente, la formalización de los contratos requieren que el dragón comercializado reciba una comisión inmediata y se garantice su plena disposición de alojamiento y alimento en los casos en que sea necesario su traslado o reubicación.
En conclusión, este mecanismo de «tasación protegida» facilita la negociación entre compradores y vendedores, y garantiza que los dragones reciban una compensación adecuada por su trabajo al tiempo que los protege a las criaturas de ser tratados como simples mercancías.
